Padre Sebastian Castro Lara
Procedente de una familia religiosa, creyente y practicante de la fe católica, nació el Padre Sebastián Castro Lara el 20 de enero de 1931, en Tekit, Yucatán. Sus padres fueron Manuel Jesús Castro González y Antonia Lara Campos, es el intermedio de entre tres hermanos, el Canónigo Juan y Celsa. En el marco de la fiesta de la Conversión de San Pablo, recibió el bautismo el 25 de enero de 1931, de manos del padre Macario Palma Coral.
La vida de fe que sus padres vivieron y por medio de los cuales aprendieron y transmitieron a sus hijos, fue enseñado por el padre Miguel de los Santos Mir, de origen español, quien fue el encargado de llevar al pueblo de Tekit, la devoción a la Eucaristía, creciendo así el pueblo en fe y amor a Cristo.
Tanto el padre Sebastián como su hermano Juan Castro Lara, eran acólitos, y ayudaban en el altar al padre Ramón Trejo, quien en ese entonces era el párroco de Mama. En ese tiempo, la cabecera parroquial se encontraba en Mama y la parroquia de visita era San Antonio de Padua, Tekit. Pero tras fomentar el padre Santos Mir la devoción a la Eucaristía en Tekit, se inició una nueva historia de fe y amor a la eucaristía que hasta el día de hoy perdura, invirtiéndose los papeles: el que era la cabecera parroquial, se volvió de visita y Tekit pasó a ser la parroquia.
Una de las cosas que el padre Sebastián agradece, es que tanto el padre Santos Mir como el Padre Ramón Trejo, dieron en ese tiempo a los habitantes del pueblo de Tekit, el estudio y la formación a los habitantes. Y como ejemplo, el padre Sebastián recuerda que su papá, entre sus libros de lectura, se encontraba la Ciudad de Dios, de San Agustín; la Vida Devota, de San Francisco de Sales; los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y el Criterio.
Sus primeros estudios los realizó en su casa, ya que su papá, enseñaba a los niños renuentes que en la escuela no podían aprender. Es así, que entre su costura ayuda a enseñar a los niños. Más tarde al pueblo llegó un maestro quien empezó a dar clases; pero un día, el padre Fernando Villanueva, lo invita a ir a Mérida para concluir sus estudios. El padre Sebastián llegó a Mérida en 1942 y se hospedó en la casa del Canónigo Carlos María de Jesús Molina Castilla y concluyó sus estudios primarios en el Colegio Iberoamericano. Tras concluir la primaria, ingresó en 1945 al Seminario de Yucatán, siendo rector el padre Juan Arjona Correa.
Su vocación surge en medio de la persecución religiosa. Recuerda cómo el padre Ramón Trejo así como otros sacerdotes que acudían a Tekit, muchas veces se refugiaban en su casa, y por la madrugada como entre las 2 ó 3 de la mañana, celebraban la Eucaristía en una construcción que estaba en el fondo del patio de la casa. Esta experiencia, el ejemplo y amor a la Eucaristía de los sacerdotes motivaron su vocación.
Su formación primaria fue muy estricta, ya que el Canónigo Carlos Molina, exigía que los adolescentes aprendieran música y latín, y él personalmente tomaba las lecciones. Es así, que al entrar al seminario, el padre Sebastián sabía traducir del latín al español… ya estando en el Seminario, tras concluir el primer trimestre, el padre Alfonso Roca Lara, quien aún era diácono, lo pasó a segundo grado de latín, con el padre Fernando Navarro Scott ya que estaba más adelantado en estudios. Al año siguiente, su grupo se desintegró, quedando solamente el padre Sebastián y Humberto Minalla de Campeche. Ante ello, iba a ser consignado a Guadalajara, pero una tarde, estando en la biblioteca, el rector del seminario, lo envío a estudiar filosofía. Al mes, el padre Fernando Ávila, quien era el prefecto de filosofía, le informo al padre Sebastián que el Sr. Arzobispo había autorizado que concluyera los estudios filosóficos.
La ordenación sacerdotal lo acogió tras recibir las órdenes menores: la tonsura, el ostariado, el lectorado, el acolitado, el subdiaconado y el diaconado. El 18 de septiembre de 1954, fue ordenado sacerdote junto con los Pbros. Luis Gómez y Jorge Villanueva.
De su formación en el seminario recuerda con satisfacción y alegría a la Congregación Mariana. Éste era un apostolado que existía en el seminario y era coordinado por el padre Fernando Díaz López. Para pertenecer a ella, se necesitaba cumplir ciertos requisitos: el noviciado, la formación y no todos podían entrar. El padre Sebastián llegó a ser presidente de la Congregación y como misión tuvo el unir la Congregación Mariana de Mérida a la Prima Primaria de Roma, logrando este gran hecho.
Tras ser ordenado, su primera encomienda de 1954 a 1958, fue el ser vicario parroquial de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, Itzimná siendo párroco el padre Luis H. Maldonado. De 1958 a 1960, apoyó como vicario de San Antonio de Padua, Ticul al Padre Pedro Gómez de Escalante y más adelante del padre Pastor Escalante Marín. En 1960, suplió tanto al padre Hernán Ricalde en la parroquia de Santa Ana y al Padre Joaquín Ricalde de San Bernabé Apóstol, Ixil.
En 1961, recibió su primera parroquia, Santa Inés, de Dzitas. En 1968, el padre Canto Solís, quien era en ese entonces el Secretario de la Mitra, lo envía a La Purísima Concepción de Progreso. De 1968 a 1978, sirvió a la comunidad de San Francisco de Asís, Oxkutzcab, en donde recuerda las Convivencias de Vida Cristiana, tanto para señores, señoras y jóvenes impartido con un material adaptado por él mismo y aprobado por Mons. Luis Miguel Cantón Marín y utilizado más adelante en todo el decanato.
Para 1978, fue nombrado párroco de San José, Espita, en donde vivió la llamada Nueva Imagen de Parroquia (NIP). Durante los años que ahí estuvo con alegría vio el surgimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas, ejemplo de ello son los presbíteros Luis Martín Chi, Manuel Chuc Canté. Tras 11 años de ardua labor en Espita, en 1989, Mons. Manuel Castro Ruiz, lo envía a San Juan Bautista, Tekax en donde fue secretario general del Sínodo Diocesano y además director espiritual del Seminario. En 1991 al ser nombrado párroco del Sagrado Corazón, de la col. Alemán de Mérida, junto con el padre Eduardo Rosado Lugo, fueron los directores espirituales del Seminario. Al ver lo delicado de esta labor pidieron se enviaran para su especialización a sacerdotes para este servicio de la dirección espiritual a los seminaristas, siendo rector Mons. Joaquín Vázquez Ávila.
En el 2004 fue nombrado párroco de nuestra Señora de Fátima y en 2008, llegó como párroco a la parroquia de Nuestra Señora de Yucatán, de Mérida, en donde actualmente continúa. Una de las últimas experiencias que ha vivido en esta parroquia fue el 15 de agosto de 2008, cuando la imagen de la Patrona fue restaurada y tras recorrer su parroquia marcó el inicio de una nueva vida parroquial.
Popularity: 7% [?]

El padre Avelino Carvajal López, nació el 7 de abril de 1924 en Valladolid, Yucatán. Su padre fue el Sr. Crescencio Carvajal Coronado y su madre la Sra. Agripina López. Desde muy pequeño, a los 3 años, perdió a su señora madre, quedando bajo la custodia de su tío el padre Remigio Carvajal, quien fue el que lo bautizó. Sin embargo, una tía, atendió al padre Avelino y a su hermanita Clara Rudencinda Carvajal.

Mons. Joaquín Vázquez Ávila, nació el 7 de mayo de 1946, en Mérida Yucatán. Estudio la primaria en la escuela Vicente Guerrero de Santiago. Al morir su señora madre, su familia se traslado al barrio de San Cristóbal, siendo el Padre Alfonso Zapata el párroco del Santuario Diocesano de la Virgen de Guadalupe, y viviendo allí fue cuando el 16 de septiembre de 1959 entró al Seminario.
El Padre Lucio Cetina Góngora, nació en la ciudad de Motul, Yucatán,el 15 de mayo de 1946. Es el segundo de 14 hermanos. Sus padres don José María Cetina Laray doña Josefa Góngora Acosta, quien fuese sobrina carnal del padre Juan Pablo, fundador de las Madres de la Luz.