Vocación Surgida de la Persecución

Padre Sebastian Castro Lara

Procedente de una familia religiosa, creyente y practicante de la fe católica, nació el Padre Sebastián Castro Lara el 20 de enero de 1931, en Tekit, Yucatán.  Sus padres fueron Manuel Jesús Castro González y Antonia Lara Campos, es el intermedio de entre tres hermanos, el Canónigo Juan y Celsa.  En el marco de la fiesta de la Conversión de San Pablo, recibió el bautismo el 25 de enero de 1931, de manos del padre Macario Palma Coral.

La vida de fe que sus padres vivieron y por medio de los cuales aprendieron y transmitieron a sus hijos, fue enseñado por el padre Miguel de los Santos Mir, de origen español, quien fue el encargado de llevar al pueblo de Tekit, la devoción a la Eucaristía, creciendo así el pueblo en fe y amor a Cristo.

Tanto el padre Sebastián como su hermano Juan Castro Lara, eran acólitos, y ayudaban en el altar al padre Ramón Trejo, quien en ese entonces era el párroco de Mama.  En ese tiempo, la cabecera parroquial se encontraba en Mama y la parroquia de visita era San Antonio de Padua, Tekit.  Pero tras fomentar el padre Santos Mir la devoción a la Eucaristía en Tekit, se inició una nueva historia de fe y amor a la eucaristía que hasta el día de hoy perdura, invirtiéndose los papeles: el que era la cabecera parroquial, se volvió de visita y Tekit pasó a ser la parroquia.

Una de las cosas que el padre Sebastián agradece, es que tanto el padre Santos Mir como el Padre Ramón Trejo, dieron en ese tiempo a los habitantes del pueblo de Tekit, el estudio y la formación a los habitantes.  Y como ejemplo, el padre Sebastián recuerda que su papá, entre sus libros de lectura, se encontraba la Ciudad de Dios, de San Agustín; la Vida Devota, de San Francisco de Sales; los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y el Criterio.

Sus primeros estudios los realizó en su casa, ya que su papá, enseñaba a los niños renuentes que en la escuela no podían aprender.  Es así, que entre su costura ayuda a enseñar a los niños.  Más tarde al pueblo llegó un maestro quien empezó a dar clases; pero un día, el padre Fernando Villanueva, lo invita a ir a Mérida para concluir sus estudios.  El padre Sebastián llegó a Mérida en 1942 y se hospedó en la casa del Canónigo Carlos María de Jesús Molina Castilla y concluyó sus estudios primarios en el Colegio Iberoamericano.  Tras concluir la primaria, ingresó en 1945 al Seminario de Yucatán, siendo rector el padre Juan Arjona Correa.

Su vocación surge en medio de la persecución religiosa.  Recuerda cómo el padre Ramón Trejo así como otros sacerdotes que acudían a Tekit, muchas veces se refugiaban en su casa, y por la madrugada como entre las 2 ó 3 de la mañana, celebraban la Eucaristía en una construcción que estaba en el fondo del patio de la casa.  Esta experiencia, el ejemplo y amor a la Eucaristía de los sacerdotes motivaron su vocación.

Su formación primaria fue muy estricta, ya que el Canónigo Carlos Molina, exigía que los adolescentes aprendieran  música y latín, y él personalmente tomaba las lecciones.  Es así, que al entrar al seminario, el padre Sebastián sabía traducir del latín al español… ya estando en el Seminario, tras concluir el primer trimestre, el padre Alfonso Roca Lara, quien aún era diácono, lo pasó a segundo grado de latín, con el padre Fernando Navarro Scott ya que estaba más adelantado en estudios.  Al año siguiente, su grupo se desintegró, quedando solamente el padre Sebastián y Humberto Minalla de Campeche.  Ante ello, iba a ser consignado a Guadalajara, pero una tarde, estando en la biblioteca, el rector del seminario, lo envío a estudiar  filosofía.  Al mes, el padre Fernando Ávila, quien era el prefecto de filosofía, le informo al padre Sebastián que el Sr. Arzobispo había autorizado que concluyera los estudios filosóficos.

La ordenación sacerdotal lo acogió tras recibir las órdenes menores: la tonsura, el ostariado, el lectorado, el acolitado, el subdiaconado y el diaconado.  El 18 de septiembre de 1954, fue ordenado sacerdote junto con los Pbros. Luis Gómez y Jorge Villanueva.

De su formación en el seminario recuerda con satisfacción y alegría a la Congregación Mariana.  Éste era un apostolado que existía en el seminario y era coordinado por el padre Fernando Díaz López.  Para pertenecer a ella, se necesitaba cumplir ciertos requisitos: el noviciado, la formación y no todos podían entrar.  El padre Sebastián llegó a ser presidente de la Congregación y como misión tuvo el unir la Congregación Mariana de Mérida a la Prima Primaria de Roma, logrando este gran hecho.

Tras ser ordenado, su primera encomienda de 1954 a 1958, fue el ser vicario parroquial de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, Itzimná siendo párroco el padre Luis H. Maldonado.  De 1958 a 1960, apoyó como vicario de San Antonio de Padua, Ticul al Padre Pedro Gómez de Escalante y más adelante del padre Pastor Escalante Marín.  En 1960, suplió tanto al padre Hernán Ricalde en la parroquia de Santa Ana y al Padre Joaquín Ricalde de San Bernabé Apóstol, Ixil.

En 1961, recibió su primera parroquia, Santa Inés, de Dzitas.  En 1968, el padre Canto Solís, quien era en ese entonces el Secretario de la Mitra, lo envía a La Purísima Concepción de Progreso.  De 1968 a 1978, sirvió a la comunidad de San Francisco de Asís, Oxkutzcab, en donde recuerda las Convivencias de Vida Cristiana, tanto para señores, señoras y jóvenes impartido con un material adaptado por él mismo y aprobado por Mons. Luis Miguel Cantón Marín y utilizado más adelante en todo el decanato.

Para 1978, fue nombrado párroco de San José, Espita, en donde vivió la llamada Nueva Imagen de Parroquia (NIP).  Durante los años que ahí estuvo con alegría vio el surgimiento de vocaciones sacerdotales y religiosas, ejemplo de ello son los presbíteros Luis Martín Chi, Manuel Chuc Canté.  Tras 11 años de ardua labor en Espita, en 1989, Mons. Manuel Castro Ruiz, lo envía a San Juan Bautista, Tekax en donde fue secretario general del Sínodo Diocesano y además director espiritual del Seminario.  En 1991 al ser  nombrado párroco del Sagrado Corazón, de la col. Alemán de Mérida, junto con el padre Eduardo Rosado Lugo, fueron los directores espirituales del Seminario.  Al ver lo delicado de esta labor pidieron se enviaran para su especialización a sacerdotes  para este servicio de la dirección espiritual a los seminaristas, siendo rector Mons. Joaquín Vázquez Ávila.

En el 2004 fue nombrado párroco de nuestra Señora de Fátima y en 2008, llegó como párroco a la parroquia de Nuestra Señora de Yucatán, de Mérida, en donde actualmente continúa.  Una de las últimas experiencias que ha vivido en esta parroquia fue el 15 de agosto de 2008, cuando la imagen de la Patrona fue restaurada y tras recorrer su parroquia marcó el inicio de una nueva vida parroquial.

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Una Vocación con Inquietud Social… (Padre Luis Espínola)

Una Vocación con Inquietud  Social…

LUIS ÁNGEL ESPÍNOLA ECHEVERRÍA

El Padre Luis Ángel, nació en Huhi, el 17 de abril de 1946, sus padre son Ángel Espínola Pérez y Manuela de Jesús Echeverría Blanco.  Su familia es numerosa, en total son 8 hermanos, aunque 2 de ellos fallecieron desde pequeños.  Parte de sus estudios de primaria los realizó en la escuela Baja California Sur, de la colonia Miraflores para continuar posteriormente en el colegio José de la Cruz Mena Alcocer, ubicada muy cerca de la Cruz de Gálvez.  La mayor parte de su infancia y adolescencia la vivió en la colonia Sarmiento, por la Casamata, cerca del Polvorín.  A los 15 años, pasó a vivir muy cerca del Santuario Diocesano Guadalupano, San Cristóbal.

Su educación secundaria lo realizó en la Agustín Vadillo Cícero y en la academia Marden.  Sus primeros estudios religiosos se dieron en Tampico Tamaulipas,  pero antes de ello, con el título de Auditor, trabajó por 10 años en la Comisión Federal de Electricidad en donde estuvo en Campeche,  Mérida Mazatlán y Altamira Tamaulipas en donde nace su vocación religiosa.

Su vocación nace de la inquietud de querer ayudar, pero más en el aspecto de lo social… y cierto día mientras caminaba por las calles de Tampico, descubre por uno de los parques, llamado el Cascajal a un grupo de adolescentes de entre 10 a 13 años, drogándose, y al ver lo que sucedía sintió el deseo de apoyar en las necesidades que existen a nuestro alrededor.

Ante ello, se avocó en alimentar su inquietud y se entrevistó con el Obispo Arturo Simansky de Tampico, quien amablemente lo recibió y escuchó.  Sin embargo, para esos tiempos ya se había cerrado el Seminario de Tampico y aún estaba en planes de volver a abrirse, por lo que apenas se tuvo la oportunidad, el padre Luis, fue enviado en 1976, teniendo 26 años, a estudiar a San José del Terremoto en San Luis Potosí.  Ahí ingresó a lo que sería un Curso Introductorio Regional, ya que reunía a varios jóvenes de diferentes Estados de la República.

Su regreso a Yucatán se da por causas del destino.  Su señora madre se encontraba delicada de salud, y él pide venir, le otorgan el permiso, pero con la consigna de no poder volver de nuevo a retomar sus estudios… a pesar de ello el Padre Luis decide venir  para estar cerca de su mamá.  Ya en Mérida, decide ir al seminario y es recibido por el Vicerector, Lázaro Pérez Jiménez, quien le ofrece todas las facilidades para continuar su formación y continuar sus estudios en filosofía.

Fue ordenado diácono el 5 de febrero de 1980 y una de las experiencias que recuerda como diácono ha sido el estar presente en los funerales de Mons. Juan Arjona Correa, quien fuese el rector del Seminario de Yucatán por muchos años.  El 23 de septiembre del mismo año, junto con los Pbros. Jesús Caballero Encalada, Fernando Cervera Milán (Q. E. P. D.) y el ahora Monseñor José Rafael Palma Capetillo, recibió la ordenación sacerdotal de manos de Mons. Manuel Castro Ruíz.

Su primera encomienda parroquial fue la de Vicario de la Parroquia de San Juan Bautista en Tekax, siendo párroco el Pbro. Miguel Ángel Borges Arias.  Años más tarde, fue llamado para ser formador del Seminario Mayor.  Para 1988, es asignado para apoyar al padre Ignacio Kemp Lozano en el apostolado de  la recuperación de los enfermos alcohólicos, en compañía de las Hermanas Hijas de la Caridad.  Mientras apoyaba en Cottolengo, de igual manera atendía las capillas María Madre de Dios (Col. Lazaro Cárdenas) y la Santa Cruz (Col. Amalia Solórzano); asimismo ayudó en Obras Públicas en donde promovió la Eucaristía entre los trabajadores y estando junto con el padre Kemp, fue cuando empezaron a trabajar en la evangelización de algunas colonias del Sur, en  la Roma, el Porvenir, etc.

En estos años es donde tuvo su primera experiencia como capellán atendiendo la Casa Josefina Montes que estaba bajo el cuidado de las Hermanas Hijas del Verbo Encarnado; ha sido capellán de las Madres de la Cruz y del Colegio Teresiano.

En 1994, es nombrado por Mons. Manuel Castro, párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís de Hunucmá.  Para 1997, Mons, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, lo asigna como Vicario Episcopal para la Vida Consagrada y párroco de San Francisco de Asís, de Mérida.  A mediados del año 2000 es trasladado como párroco al Santo Niño de Atocha de Mérida y posteriormente a la parroquia de San Servacio en Valladolid.  Actualmente es párroco de San Juan Bautista en Motul.

El padre Luis reconoce que ha sido muy gratificante toda su vida sacerdotal y en los lugares en donde ha desempeñado su ministerio sacerdotal, ha sido muy feliz y ha sido muy bien aceptado.  Con mucho cariño, recuerda todas las comunidades.  Agradece a Dios las experiencias que a lo largo de su vida sacerdotal ha vivido.

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Sacerdote de larga y gran experiencia

Sacerdote de larga y gran experiencia

Avelino Carvajal López

padre_avelinoEl padre Avelino Carvajal López, nació el 7 de abril de 1924 en Valladolid, Yucatán. Su padre fue el Sr. Crescencio Carvajal Coronado y su madre la Sra. Agripina López. Desde muy pequeño, a los 3 años, perdió a su señora madre, quedando bajo la custodia de su tío el padre Remigio Carvajal, quien fue el que lo bautizó. Sin embargo, una tía, atendió al padre Avelino y a su hermanita Clara Rudencinda Carvajal.

A los seis años, y habiendo sido nombrado el padre Remigio párroco de la Parroquia de San Francisco de Asís de Cansahcab, se fue a vivir con él, y fue ahí en donde inició sus estudios básicos, bajo la supervisión de su tío. Cuatro años más tarde, como para 1934, el padre Remigio, recibe el nombramiento para parroquia de San Francisco de Asís de Hunucmá; en ese tiempo, la persecución religiosa vivía sus últimos momentos pero estos fueron muy intensos, ya que se registraba en todo el país nuevos levantamientos y enfrentamientos ante la presión de la Santa Sede, pero la misma Iglesia jugó un papel importante para evitar el derramamiento de sangre.

Entre 1936 y 1938, el padre Remigio decide enviar a su pequeño sobrino Avelino a la ciudad de Mérida. Tanto su hermanita como él, fueron recibidos en casa de unos parientes del padre Arturo Alias Luján. Estando ahí, fue inscrito en el Colegio Montejo, en donde concluyó sus estudios de primaria. Inmediatamente después, ingresó al Seminario, en donde estudió el latinado, y posteriormente fue uno de los primeros alumnos del Seminario Conciliar de Yucatán, que realizaban todos sus estudios en el mismo seminario, ya que anteriormente, se iban a estudiar la Teología en el Seminario Palafoxiano de Puebla.

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1952 de manos de Mons. Fernando Ruiz Solórzano, II Arzobispo de Yucatán. Tras ser ordenado, fue nombrado vicario cooperador de la parroquia de La Purísima Concepción de Progreso; al año siguiente fue enviado a Guadalajara en donde compartió experiencias con el padre Tovar. Cuando ya estaba por volver a Yucatán, se fue con su tío, el Padre Remigio, a México y allí conoció al padre Juan Francisco Adarión Velázquez, quien lo animó y gestionó el permiso con Mons. Fernando para que el padre Avelino se quedara un tiempo en México. Ahí desempeñó su ministerio sacerdotal por 2 años en la colonia Aguilera.

Al volver a Yucatán, apoyó al padre Joaquín Ricalde en la Parroquia de Santa Ana de Mérida, después fue enviado a Valladolid para apoyar al padre Edesio Pech Sanmiguel. Enseguida recibió el nombramiento de vicario cooperador de la parroquia de San Miguel Arcángel de Temax. Cuatro años más tarde, fue nombrado vicario fijo de San Isidro Labrado de Buctzotz. Tres años después fue nombrado primer párroco de esa misma parroquia, en donde permaneció 20 años como párroco. Luego fue enviado de nuevo, como párroco de San Juan Bautista en Temax en donde de igual manera fue 20 años párroco de esa comunidad.

En San Isidro Labrador, Buctzotz, recuerda que había una fuerte devoción a la Santísima Virgen María y ésta consistía en que a inicio de año, la virgen era llevada por 15 días a Temax para sus rezos y novenarios. Asimismo para el mes de julio era llevada a Dzoncauich en donde de igual manera le rezaban. Más tarde, fue incluida en esta devoción una procesión en el puerto de Dzilán Bravo, en donde la Virgen era llevada en procesión en mar y tierra desde donde se le rezaba el Santo Rosario, y desde una avioneta la virgen recibía flores. La primera vez que se realizó esta procesión estuvieron los padres Manuel Villanueva Gamboa, Juan Pablo Góngora y Roberto Lee.

En su paso por Temax, se dieron diversas vocaciones tanto religiosas como sacerdotes. A pesar de ello, el padre Avelino reconoce que es Dios quien llama y dispone el corazón de cada uno. Ejemplo de las vocaciones son: el padre Benigno Ku Pool; en la vida consagrada entraron algunas jóvenes a la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados (las que atienden el Asilo Celarían), quienes ahora ya son religiosas; en la congregación de las Misioneras Hijas de la Madre Santísima de la Luz y una con las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús. Asimismo, promovió junto con el padre Amilcar Carrillo, las Convivencias de Vida Cristiana y fundó en Temax, Buctzotz y Tekal de Venegas, la Adoración Nocturna Mexicana.

En el año 2000 fue nombrado párroco de Santa Ana de Dzemul, lugar en donde actualmente desempeña su ministerio pastoral, atendiendo además las comunidades de Timul, San Eduardo y San Diego Guerra. Actualmente se encuentra promoviendo las pequeñas comunidad parroquiales (PCP’s) y el grupo de monaguillos es muy grande y con mucha inquietud vocacional. Y de igual manera la parroquia ya ha dado a una Hermana Misionera Servidora de la Palabra.

Entre sus alegrías se encuentra la gran satisfacción de haber conocido en México al Sr. Arzobispo Primado Mons. Luis Ma. Martínez Rodríguez, quien tenía un seminario en donde se formaban seminaristas para la atención de los militares. Sin embargo, al poco tiempo, fue cerrado, y los seminaristas fueron asignados a diferentes seminarios de la República Mexicana. Es así, que a Yucatán llegó el padre Raúl Ignacio Kemp Lozano para concluir sus estudios. Al finalizar su formación, fue ordenado sacerdote en San Luis Potosí y el padre Avelino fue su padrino. Asimismo conoció en México, a un monaguillo Aristeo Herrera Carvajal, que quería ser sacerdote y estudiar en Yucatán. El padre Avelino lo animó y fue ordenado sacerdote y más tarde fue maestro de la escuela hogar.

De las experiencias procedentes de la persecución religiosa, se acuerda que junto con su tío, en Hunucmá, iban a diferentes casas para la celebración de la eucaristía. Todo se hacía a escondidas, pero la fe de las personas crecía cada vez más. Asimismo se acuerda que el padre Juan Pablo Góngora Alvarado contaba que estando él en Dzemul, para defender al Santísimo Sacramento, se arriesgó a ir a la Iglesia y pedir permiso a los vigilantes de la misma y estando en el interior abrió el Sagrario consumiéndose todas las Sagradas formas, evitando así una acción de sacrilegio.

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Un Sacerdote Identificado con la Juvetud

Un Sacerdote Identificado con la Juvetud

César Amilcar Carrillo Gómez

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El padre César Amilcar Carrillo Gómez nació el 24 de noviembre de 1940 en Tekax, Yucatán.  Procede de una familia cristiana, y desde pequeño, él y sus siete hermanos fueron educados en la práctica de la doctrina cristiana católica.  Perdió a su padre cuando apenas contaba con 10 años de edad, pero su señora madre pudo verlo ordenado sacerdote, y al año ella falleció.  Estudió la  primaria en la escuela Fabián Sansores de Tekax y posteriormente ingresó al Seminario en donde estudió humanidades, filosofía y teología.  Vivió su adolescencia y juventud cerca de la Iglesia de Santiago Apóstol de Mérida, en donde participó de las actividades juveniles.

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1968, por el Arzobispo Mons. Fernando Ruiz Solórzano.  Al ser ordenado sacerdote, fue nombrado vicario de la Parroquia de San Antonio de Padua, de Ticul, siendo en el párroco el Pbro. Carlos Rosado Contreras (actualmente Siervo de Dios), de él aprendió a amar el Sacramento de la Confesión y hacer oración frente a la Eucaristía, así como la conducción de una parroquia.  Posteriormente fue enviado a la parroquia de Santiago Apóstol de Mérida en donde permaneció por poco tiempo; y  luego fue remitido a dirigir por unos meses la Parroquia de Santa Ana.  Cuando apenas contaba con 30 años de edad, fue nombrado párroco de Santa Ana de Dzemul, en donde permaneció por 5 años.  Luego se traslado a la parroquia de San Pedro y San Pablo de Sotuta; a San Francisco de Asís de Dzilán González; a San Miguel Arcángel de Hoctún, a Nuestra Señora de la Natividad de Acanceh, y actualmente es párroco de San Bernardino de Siena de Tixkokob.

Curiosamente, en todos los lugares en donde el Padre Amilcar ha sido párroco, ha promovido las Convivencias de Vida Cristiana (CVC), tanto para señoritas como para jóvenes, señoras y señores.  Él optó por las CVC porque desde seminarista descubrió que los grupos apostólicos de ese tiempo no rendían los frutos esperados, de tal manera que como seminarista, se animó a promover las CVC y posteriormente siendo diácono empezó a dar las Convivencias en Santiago, Umán y en otras parroquias.  El trabajo con las CVC, desde el principio encontró su inspiración en el Evangelio, en la parábola de la oveja perdida (Mt 18, 12-14), en donde se resalta el papel del Pastor que dejando a las 99 ovejas, va en busca de la oveja perdida.

Entre sus grandes satisfacciones y experiencias se encuentra la enorme labor que con la juventud ha realizado, ya que los jóvenes se acercan a él y se unen a la experiencia de los grupos apostólicos.  Ejemplo de ello son los más de 400 jóvenes que semana a semana se reúnen para participar de la Eucaristía y entre semana asisten a las actividades programadas.  Reconoce que el éxito del trabajo con los jóvenes nace a partir del deporte, luego de las CVC y por último de los grupos apostólicos que pertenecen a la pastoral juvenil (desde coros, catequistas, equipos de CVC, liturgia, etc.).  Ante esto, el padre Amilcar  ha procurado construir en las parroquias en donde ha estado, al menos una cancha de básquet ball, lo que le permite convivir con los jóvenes y de igual manera cuidar su salud y demostrar que es un apasionado deportistas que al menos 3 veces a la semana practica ese deporte.

Actualmente atiende 7 comisaria: Ekmul, Euán, Ruinas de Aké, San Antonio, Juvilá, San Juan Cob, y Cacabchen, además de la gran comunidad de Tixkokob, pero eso no ha mermado el esfuerzo por el trabajo y la entrega, ya que el padre Amilcar trabaja con alegría con los jóvenes, porque ellos son quienes lo animan a continuar esforzándose y entregándose, al ver cómo ellos mismos se entregan y promueven las actividades, dejándose ver de esta forma, el fruto del esfuerzo y trabajo.

Asimismo está muy agradecido con los fieles de la comunidad, ya que económicamente han apoyado y ayudado a mejorar las instalaciones de la parroquia (desde la impermeabilización de los techos, hasta las bancas, la pintura, el sonido, las luces, las canchas, etc.); y por otra parte por el tiempo y esfuerzo en la promoción de los Centros Pastorales, buscando que cada Centro cuente con su propia capilla.

En este año sacerdotal, el padre Amilcar espera que los fieles hagan mucha más oración y penitencia por los sacerdotes, en especial por los de Yucatán.  En sus reuniones, homilías y retiros constantemente ha invitado a los fieles a orar también por las vocaciones sacerdotales y por la fidelidad de cada uno de los presbíteros.

Dios le ha dado una gran fortalece y de eso está muy agradecido, porque a pesar de sus 69 años de edad, el padre Amilcar tiene un espíritu joven, que lo mantiene muy alegre en su vida sacerdotal.

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Vocación Nacida ante la falta de Sacerdotes

Una Vocación Nacida ante aa falta de Sacerdotes

José Gilberto Peréz Ceh

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José Gilberto Pérez Ceh, nació el 6 de marzo de 1963 en Kopomá, Yucatán, es el menor de seis hermanos, quienes desde muy pequeños crecieron con unos tíos que fungieron como sus padres, ya que su papá José Rufo y su madre María Sebastiana murieron cuando ellos eran aún pequeños.  El Padre Gilberto estudio la primaria en la escuela Leyes de Reforma y posteriormente la secundaria en la Federal No. 3 de Mérida.

Fue bautizado en Kopoma por el padre Manuel Villanueva.  Su familia desde pequeño lo educó con las bases de la religión católica, estando presente la devoción popular en gran parte de su niñez, lo cual lo empujaron junto con sus hermanas en la participación de algunos grupos apostólicos de su comunidad.

Un primer acercamiento a la inquietud vocacional sucede cuando cambian al sacerdote de su comunidad, lo que provoca un desconcierto entre los fieles, ya que después de tener en la comunidad a un sacerdote por más de 10 años y verla activa, de pronto, deja de ver actividad por la falta de sacerdotes.

Después de esta experiencia, durante una Semana Santa estuvieron en Kopomá unos seminaristas, quienes lo invitaron a los encuentros vocacionales y luego de tomar el proceso vocacional, dejando su trabajo y una vida más o menos organizada, decide entrar al seminario.  Idea que su familia al principio no compartió con él, pero el tiempo les hizo comprender la voluntad de Dios.

Al terminar la filosofía, Mons. Manuel Castro Ruiz lo invita para realizar sus estudios teológicos en la Universidad Pontificia de México, cosa que no le agradó, pero fue donde comprendió que la vocación no es lo que uno quiere sino lo que Dios quiere.  Durante los tres años que permaneció en México, tuvo oportunidad de convivir con seminaristas de diferentes partes de la República, quienes le hicieron crecer en la fe y valorar al mismo tiempo la diócesis de Yucatán.

Al concluir la teología en 1992, regresó a Mérida y realizó su año de experiencia pastoral en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Peto.  El 6 de enero de 1993 fue ordenado diácono y el 16 de junio del mismo año, recibe de manos de Mons. Manuel Castro Ruiz la ordenación sacerdotal.  Al concluir el año es invitado de nuevo para regresar a estudiar a la Universidad Pontifica de México… cosa que para él fue difícil aceptarlo, pero a pesar de ello, estudió la licenciatura en Teología Moral.

Al regresar a Mérida en 1995, fue nombrado prefecto del Seminario Menor.  Durante los seis años que fue formador, aprendió el trabajo en equipo, el sentido de convivencia entre los sacerdotes; entre sus compañeros  del equipo formador estaban el ahora Obispo Auxiliar  Mons. Rafael Palma Capetillo; Mons. Joaquín Vázquez Ávila quien era el rector del Seminario; el ahora monseñor Jorge Carlos Patrón Wong; los padres Jorge Laviada Molina; Pedro Echeverría López; Oscar Cetina Vega y Miguel Campos Estrada.

A su salida del Seminario, en el 2001, fue nombrado por Mons. Emilio Carlos, párroco del Señor de las Ampollas de Kinchil.  Luego de año y medio de estar en Kinchil, el 9 de marzo de 2003 fue nombrado párroco de San José Obrero, de Mérida, la cual contaba con 22 comunidades, y la vida parroquial era impulsada por los fieles quienes daban mucho de su tiempo y que junto con los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, lograron sacar adelante las actividades del Plan Diocesano de Pastoral.  Al poco tiempo de mantener la atención a estas comunidades, es divida la parroquia y surgen dos nuevas rectorías, San José Tzal y María Reina de Alborada, quedando la parroquia con 8 comunidades, quienes con algunos diáconos permanentes y seminaristas fue bien atendida.

El 7 de mayo de 2007 fue nombrado párroco de San Isidro Labrador de Buctzotz, en donde atendía 5 comunidades, más la cabecera parroquial.  En esa comunidad,  la vida apostólica era muy activa, ya que el Padre Pedro Novelo había dejado a una comunidad bastante organizada y muy participativa.  Sin embargo, se daban diversos problemas muy serios como la drogadicción y la migración hacia los Estados Unidos, lo que creaba un ambiente entre las familias muy tenso, pero a pesar de ello, el MFC era un movimiento muy grande.

Actualmente él es párroco de la parroquia del Santo Niño de Atocha, de Mérida, en donde apenas va conociendo a la comunidad, pero con la firme intención de trabajar por ellos y continuar extendiendo el Reino de Dios.

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Ministerio de Colaboración y Fidelidad al Señor

Ministerio de Colaboración y Fidelidad al Señor

Mons. Joaquín Vázquez Ávila

padre_joaquinMons. Joaquín Vázquez Ávila, nació el 7 de mayo de 1946, en Mérida Yucatán.  Estudio la primaria en la escuela Vicente Guerrero de Santiago.  Al morir su señora madre, su familia se traslado  al barrio de San Cristóbal, siendo el Padre Alfonso Zapata el párroco del Santuario Diocesano de la Virgen de Guadalupe, y viviendo allí fue cuando el 16 de septiembre de 1959 entró al Seminario.

El padre Joaquín es el mayor de 10 hermanos, 6 son de la primera familia de su padre y madre, y 4 de parte de la familia de su padre, siendo su madrasta la señora Guadalupe Llanes Llanes.  En su familia han aprendido a vivir en auténtica unidad y fraternidad.

Su vocación surge de la muerte de su madre, aunque desde pequeño varios aspectos ayudaron a clarificar su llamamiento.  Por una parte, le llamaba la atención el apostolado de los Misioneros del Espíritu Santo, en Monjas, lo que propició un tanto más su inquietud vocación, y por otro lado, el testimonio de su abuelo, quien era un cristiano muy comprometido, le impacto y lo motivó para el ministerio sacerdotal.

Estudió en el seminario hasta el segundo año de filosofía, y en 1966 sus formadores decidieron enviarlo, junto con los seminaristas Fernando Zapara Vázquez y Gonzalo Sanchez, a España.  Terminado la filosofía en España, regresaron a Mérida, para continuar sus estudios teológicos, y al mismo tiempo que estudiaba en el Seminario, impartía clases de filosofía.  Al concluir en 1973 la teología, fue ordenado sacerdote el 11 de junio de 1974, siendo su padrino de ordenación el padre Carlos Rosado Contreras.

Su primera experiencia parroquial fue en la parroquia de San Francisco de Asís de Conkal, siendo párroco el padre Adriano Wong Romero.  Mientras estuvo en Conkal, fue maestro del seminario de la materia de filosofía.  De Conkal, fue enviado a la parroquia de La Purísima Concepción de Progreso y posteriormente fue asignado a la Pastoral Juvenil.  El 17 de noviembre de 1977, fue nombrado cuasi párroco de San Juan en Valladolid, en donde trabajó junto al padre Jorge Medina, quien era párroco de San Servacio y el padre Andrés Lizama de Sisal Valladolid.  Durante ese tiempo, trabajaron con fuerza en la Pastoral Vocacional y en la Pastoral Juvenil.

Después de 4 años y 7 meses de permanecer en Valladolid, el 22 de junio de 1982 fue nombrado párroco de la parroquia de San Antonio de Padua de Tekit, en donde atendía igual a las comunidades de Mamita y Chumayel.  Estando en aquel lugar impulsaron entre 18 comunidades parroquiales, la nueva imagen de parroquia, en donde aprendieron a coordinarse, lo que más tarde llevó a la necesidad de organizarse bajo un Plan Diocesano de Pastoral.

El 15 de diciembre de 1985, el Sr. Arzobispo don Manuel Castro Ruiz, dispuso que el padre Joaquín fuera el prefecto de teología del Seminario Mayor, siendo rector el Padre Jorge Villegas Blanco.  De  1991 a 1992 fue nombrado vicerrector del Seminario Mayor y más tarde rector en septiembre de 1993.

Siendo rector, le tocó recibir en el Seminario a S. S. Juan Pablo II, lo que describe como una de las experiencias más inolvidables de su vida sacerdotal.  Asimismo, en 1997, inicia la construcción del nuevo edificio que albergaría al Seminario Menor, al mismo tiempo que se reorganiza la relación con la preparatoria Yucatán, poniendo de esta forma al seminario, a la altura de las necesidades de nuestro tiempo.

En el año 2000, en las vísperas de celebrarse los 250 años de la fundación del Seminario, el Sr. Arzobispo Mons. Emilio Carlos nombró al padre Joaquín Vázquez,  junto al Padre Carlos Heredia, vicarios Generales.

En este Año Sacerdotal, el padre Joaquín Vázquez Ávila, agradece a Dios, porque su vocación no ha sido solamente el resultado de su esfuerzo, sino una colaboración y fidelidad al Señor por el llamamiento recibido y un perdón por las infidelidades.

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Procedente de una familia sacerdotal: Lucio Cetina Góngora

Padre Lucio y JPIIEl Padre Lucio Cetina Góngora, nació en la ciudad de Motul, Yucatán,el 15 de mayo de 1946. Es el segundo de 14 hermanos. Sus padres don José María Cetina Laray doña Josefa Góngora Acosta, quien fuese sobrina carnal del padre Juan Pablo, fundador de las Madres de la Luz.

Su mamá quedó huérfana a los 4 años, haciéndose cargo de ella, su tío Juan Pablo. Más tarde, su mamá se va a vivir a Motul en donde el Padre Juan Pablo le pide ayudará en la cocina. Ahí es donde conoce a quien sería su esposo, que en ese entonces era el presidente de la ACJM. Los primeros años como familia, los vivieron en la casa cural de la parroquia de San Juan Bautista de Motul. A los 5 años, la familia Cetina Góngora se vino a vivir a Mérida en la calle 67 entre38 y 40, cerca de la parroquia de Lourdes. A pesar de ello, cada semana iban a Motul, para visitar a su tío Juan Pablo, y es en ese tiempo cuando aprende a ser acólito.

El padre Lucio Cetina, estudió la primaria en el Colegio Lourdes y en el ya desaparecido Colegio Mexicano. El 16 de septiembre de1959, después de haber cursado su sexto año, entró al seminario. En ese tiempo, los prefectos eran los padres Antonio Novelo y Álvaro García, quienes lo recibieron. Ingresó al seminario con otros 26 adolescentes, de los cuales sólo se ordenaron: Venustiano Rodríguez de Tabasco; Tomás Alba de Campeche; Felipe Aké y Lucio Cetina de Motul y Joaquín Vázquez, quien entró con ellos, pero fue ordenado posteriormente porque se fue a estudiar Filosofía en Salamanca, España.

Fue ordenado junto con Felipe Aké el 7 de octubre de 1971, en la ciudad de Motul, ya que en ese entonces, el Sr. Arzobispo don Manuel Castro Ruiz permitía que las ordenaciones se realizaran en el lugar de origen de los ordenados.

Su primer cargo fue el de párroco interino de la parroquia de San Bernabé Apóstol de Ixil en 1971.El 19 de octubre de ese mismo año,fue nombrado vicario de la parroquia de San Juan Bautista de Motul, siendo párroco su primo el Pbro. Heriberto Vargas Góngora,ahí estuvo como vicario 4 años, continuando el excelente trabajo del padre Carlos Ceballos, quien se había ido al Movimiento por un Mundo Mejor.

Entre 1972 y 1973, surge el movimiento vocacional con mucha intensidad. A raíz de ello,estando aún en Motul, le toca organizar la primera semana vocacional. La Pastoral Vocacional era dirigida por el padre Jorge Villegas, quien más tarde lo invita para ser formador del seminario. En 1975 es enviado al Seminario Menor como prefecto, teniendo como subprefecto al Padre Regino Sánchez y de auxiliar al padre Fernando Sacramento. Estando en el seminario además de ser prefecto, impartió algunas clases de espiritualidad y Biblia, siendo algunos de sus alumnos Mons. Rafael Palma Capetillo y el padre Luis Espínola. Asimismo,fue capellán de las Isabelinas y actuario del Tribunal Eclesiástico. Es ahí en donde los padres que dirigían el Tribunal, Jaime Domínguez, Ariosto Gambóa, José María Casares, le piden a Mons. Manuel Castro que enviarán al padre Lucio Cetina a Roma a estudiar Derecho Canónico.

En septiembre de 1978, se fue a estudiar a Roma. Estando en Roma, asistió al sepelio de Juan Pablo I y a la elección de Juan Pablo II. En 1980, regresó a Mérida y fue nombrado de Celebrando el año sacerdotal…nuevo vicario de San Juan Bautista de Motul. En 1981, fue nombrado párroco de San Miguel Arcángel de Maní, en donde inició en los decanatos 7 y9, la experiencia del trabajo con los adolescentes. En 1985, fue nombraron párroco de San Francisco de Asís en Oxkutzcab. En 1990 fue nombraron párroco de San Juan Bautista de Tekax. En agosto de 1998, fue nombrado párroco de San Juan Bautista de Motul, y con la elección del Padre Fabio como Obispo fue propuesto ser párroco de la parroquia de San Francisco de Asís en Umán, en donde actualmente se encuentra.

El padre Lucio Cetina Góngora, procede de una familia sacerdotal de donde recordamos: al Padre Modesto Góngora, quien fuese párroco de Valladolid; al padre Juan Pablo y José Isabel Góngora; a los padres Heriberto, Manuel y Ángel Vargas Góngora. De parte de la familia de su papá, el padre Cejisfredo Cetina, quien estuvo desempeñó su ministerio sacerdotal en Orizaba, Veracruz. Recuerda con gran alegría su tierra natal, Motul Yucatán, en donde la comunidad de varias generaciones lo vieron crecer,formarse y ser pastor: allí nació,fue ordenado e inició su ministerio como vicario y posteriormente como párroco.

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